La venta de una casa es un proceso delicado. Durante semanas, incluso meses, tu vivienda estará más expuesta mientras se vende: visitas frecuentes, movimiento constante, desconocidos entrando y saliendo…. Todo esto convierte tu casa en un objetivo vulnerable que conviene proteger frente a robos.
Aunque no siempre se piensa en ello, las casas en venta tienen un riesgo de seguridad mayor si no se toman ciertas precauciones.

La buena noticia es que evitar robos durante este proceso es posible con medidas sencillas, planificación y algo de sentido común. Y en este artículo te explicamos cómo proteger tu vivienda mientras la vendes.
Por qué una casa en venta es más vulnerable
Cuando una vivienda está en venta, cambia su rutina habitual. Hay más movimiento, más personas ajenas y, en muchos casos, menos control.
Los ladrones saben identificar estas situaciones y suelen fijarse en señales como:
- Carteles visibles de “se vende”.
- Viviendas vacías o semivacías.
- Persianas bajadas durante días.
- Horarios irregulares de ocupación.
Además, durante las visitas se pueden observar detalles que normalmente pasan desapercibidos: cerraduras antiguas, ventanas poco seguras, ausencia de alarma o hábitos del propietario. Todo eso aporta información valiosa para quien busca una oportunidad fácil.
Mantén la casa con aspecto habitado
Uno de los principios básicos de la seguridad es simple: una casa que parece habitada es menos atractiva para robar. Aunque estés vendiendo la vivienda, conviene mantener cierta normalidad visual.

Si ya te has mudado, evita que la casa parezca completamente vacía. Dejar algunos muebles, cortinas, alfombras o lámparas ayuda a transmitir ocupación. También es recomendable usar temporizadores de luz o enchufes inteligentes para encender alguna lámpara por la tarde o noche.
Las persianas completamente bajadas durante días son una señal clara de ausencia. Lo ideal es dejarlas a media altura o subirlas durante el día para dar sensación de actividad.
Controla bien las visitas
Las visitas son inevitables cuando se vende una casa, pero conviene gestionarlas con cuidado. Siempre que sea posible:

- Acompaña las visitas o asegúrate de que alguien de confianza esté presente.
- Evita visitas improvisadas o sin cita previa.
- Limita el número de personas que entran al mismo tiempo.
Si trabajas con una agencia inmobiliaria, acuerda protocolos claros: horarios definidos, registro de visitas y cierre correcto de puertas y ventanas tras cada cita. Nunca está de más hacer una revisión rápida al terminar una visita para comprobar que todo está en su sitio y bien cerrado.
Guarda objetos de valor y documentación
Durante el proceso de venta, es fundamental retirar o guardar bajo llave cualquier objeto de valor. Esto incluye joyas, relojes, dinero en efectivo, dispositivos electrónicos pequeños y documentación personal.

También conviene proteger:
- Llaves de otras viviendas o trasteros.
- Facturas, contratos o documentos bancarios.
- Ordenadores o discos duros con información sensible.
No se trata de desconfiar de los compradores, sino de reducir riesgos innecesarios. Una casa preparada para visitas debe mostrar espacios, no pertenencias personales.
Refuerza cerraduras y accesos
Antes de empezar con las visitas, revisa el estado de puertas y ventanas. Una cerradura antigua o un cierre deteriorado es una invitación al robo, especialmente si la casa queda vacía tras una mudanza parcial.

Algunas medidas sencillas que ayudan mucho:
- Cambiar o actualizar el bombín si es antiguo.
- Añadir cierres adicionales en ventanas y balcones.
- Revisar puertas traseras o accesos secundarios.
No hace falta hacer una gran inversión, pero sí asegurarte de que los accesos principales ofrecen resistencia básica.
Considera una alarma, aunque sea temporal
Muchas personas piensan que no merece la pena instalar una alarma si la casa está en venta. Sin embargo, una alarma puede ser especialmente útil en esta etapa, incluso aunque sea por un periodo limitado.

Hoy existen sistemas fáciles de instalar, sin obras y con control desde el móvil, que se pueden retirar o trasladar a la nueva vivienda más adelante. Una alarma aporta:
- Disuasión visible.
- Avisos inmediatos si ocurre algo.
- Tranquilidad durante noches y ausencias.
Además, la presencia de una alarma suele ser percibida positivamente por los compradores, ya que transmite cuidado y protección de la vivienda.
Cámaras: vigilancia sin incomodar
Las cámaras de seguridad pueden ser un gran aliado si se usan con criterio. Colocadas en accesos o zonas comunes, permiten vigilar la vivienda cuando está vacía y revisar qué ocurre tras una visita.

Eso sí, es importante respetar la privacidad. Si hay cámaras instaladas:
- Informa claramente de su presencia.
- Evita colocarlas en espacios privados.
- Utilízalas solo para seguridad, no para controlar visitas.
Bien gestionadas, las cámaras ayudan a prevenir robos y a tener pruebas si ocurre algún incidente.
Evita dar demasiada información
Durante las visitas, es normal hablar con los posibles compradores, pero conviene ser prudente. No comentes:

- Cuánto tiempo pasas fuera de casa.
- Si la vivienda está vacía por las noches.
- Fechas concretas de mudanza o viajes.
Cuanta menos información sobre tus hábitos circule, mejor. La seguridad también depende de lo que se dice, no solo de lo que se instala.
Señalización disuasoria: un detalle que suma
Carteles visibles indicando que la vivienda dispone de sistema de seguridad o alarma pueden ser un elemento disuasorio muy eficaz. Incluso aunque el sistema sea sencillo, la señalización reduce el interés de quien busca un objetivo fácil.

Este tipo de medidas no incomoda a los compradores y aporta una capa extra de protección durante todo el proceso de venta.
Si la casa queda vacía, refuerza la vigilancia
En muchos casos, la vivienda se queda vacía antes de venderse. En ese escenario, conviene extremar precauciones:
- Visitas periódicas de un familiar o vecino.
- Recogida de correo para evitar acumulaciones.
- Revisión frecuente de puertas, ventanas y persianas.
Una casa completamente abandonada durante semanas es mucho más vulnerable que una supervisada de forma regular.

Seguridad también durante la mudanza
La mudanza es uno de los momentos más críticos. Puertas abiertas, objetos fuera, camiones y personas entrando y saliendo… Todo ello reduce el control.
Durante esos días:
- No dejes la vivienda abierta sin supervisión.
- Guarda lo más valioso antes de empezar.
- Revisa accesos al terminar la jornada.
Una buena planificación evita sustos innecesarios en un momento ya de por sí estresante.
En Yoigo Alarmas te ayudamos a mejorar la seguridad de tu hogar incluso en los momentos más complicados. Si tienes cualquier duda, visita nuestra web o llámanos al 900 622 398 y te atenderemos.
