Si heredas una vivienda, vives uno de esos momentos en los que conviven emociones muy distintas y no siempre sabes por dónde empezar para ponerla a punto. Y en medio de todo ese proceso, la seguridad de la casa suele quedar en un segundo plano hasta que, de repente, te preguntas: ¿cuándo fue la última vez que alguien cambió la cerradura? ¿Hay detectores de humo? ¿Funciona algo de lo que hay instalado?
Si acabas de heredar una vivienda antigua, o llevas un tiempo sin habitarla, esta guía te ayuda a revisar lo esencial sin agobios ni listas interminables.
Lo primero: saber quién tiene llaves
Antes de pensar en alarmas o cámaras, hay una pregunta básica que conviene responder: ¿quién tiene acceso a esa casa?
Con el paso del tiempo, las llaves de una vivienda acaban en muchas manos. Vecinos de confianza, familiares, algún fontanero o electricista de hace años... Es imposible saberlo con certeza, y eso ya es un motivo suficiente para cambiar la cerradura antes de hacer nada más. No hace falta que haya ocurrido algo en particular: es simplemente una cuestión de empezar desde cero con control sobre quién entra.
Si la puerta principal tiene muchos años, también merece la pena revisar que el marco esté en buen estado y que el bombín sea de una calidad razonable. Los bombines más antiguos son más fáciles de manipular y no ofrecen mucha resistencia.
Revisa el estado de puertas y ventanas
Las casas antiguas suelen tener cierres que, con el tiempo, han perdido eficacia: ventanas que no cierran bien, contraventanas con bisagras oxidadas, puertas traseras o de garaje que casi nadie usa pero que siguen siendo un punto de acceso.
Un repaso visual por todos los accesos de la vivienda te permite identificar los puntos más débiles. No se trata de convertir la casa en una fortaleza, sino de asegurarte de que no hay entradas que queden abiertas sin querer.
Presta atención especial a las zonas menos visibles: patios interiores, accesos desde trasteros o garajes, ventanas de planta baja que no se ven desde la calle.
Comprueba si hay algún sistema de alarma instalado
En algunas viviendas heredadas puede haber una alarma antigua, aunque nadie sepa si sigue funcionando o si tiene contrato activo. Merece la pena investigarlo antes de asumir que no hay ningún sistema instalado.
Si encuentras una central de alarma, detectores en las paredes o una sirena exterior, contacta con la empresa de seguridad que figure en los documentos del propietario anterior. En muchos casos se puede actualizar el sistema o simplemente dar de baja el contrato si no vas a continuar con él.
Si no hay nada instalado y vas a usar la vivienda de forma habitual, este puede ser un buen momento para valorar si una alarma encaja con tus necesidades. Los sistemas actuales son bastante más sencillos de instalar y gestionar que los de hace quince años, y no requieren obras.
Detectores de humo y monóxido de carbono: no los dejes para después
Este punto se pasa por alto con más frecuencia de la que debería. Las casas antiguas a menudo no tienen detectores de humo, o los tienen sin batería, o llevan tanto tiempo instalados que ya no responden bien.
Si la vivienda tiene caldera de gas, chimenea o calefacción por combustión, añade también un detector de monóxido de carbono. Es un gas inodoro e incoloro, y un detector básico puede marcar una diferencia real.
Instalar un par de detectores de humo cuesta muy poco y se hace en minutos. Es de las cosas más sencillas que puedes hacer para mejorar la seguridad de cualquier vivienda.
Si la casa va a estar vacía temporadas completas
Heredar una vivienda no siempre significa habitarla de inmediato. A veces pasan meses, o incluso años, mientras se resuelven trámites o se decide qué hacer con ella.
Una casa vacía tiene sus propios riesgos: desde una ocupación hasta una fuga de agua que nadie detecta a tiempo. Para este tipo de situaciones, algunos sistemas de alarma permiten añadir sensores de inundación o de apertura de puertas que te avisan al móvil aunque estés lejos. No es necesario tenerlo todo, pero uno o dos sensores estratégicos pueden ahorrarte más de un disgusto.
También viene bien mantener la apariencia de habitabilidad: persiana que sube y baja de vez en cuando, alguna luz con temporizador, o simplemente pedirle a alguien de confianza que pase por allí de forma irregular.
Un repaso sin prisa, pero sin esperar demasiado
No hace falta hacerlo todo el primer día. Cambiar la cerradura y poner detectores de humo ya es un avance importante. El resto puedes ir resolviéndolo a tu ritmo, a medida que conozcas mejor la casa y decidas qué uso vas a darle.
Lo importante es no dejar pasar demasiado tiempo con accesos que no controlas o con sistemas que llevan años sin funcionar. Un par de tardes y algo de orden son suficientes para tener una imagen clara de en qué estado está la vivienda y qué necesita realmente.

Proteger la casa que acabas de heredar no tiene por qué ser un dolor de cabeza. Con un poco de organización y la tecnología adecuada, puedes tenerlo todo bajo control incluso a kilómetros de distancia.
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